Cuando llevas tiempo conviviendo con el dolor, es normal que aparezca el miedo a moverte. El trabajo aquí es justamente ese: recuperar la confianza en tu cuerpo, poco a poco y sin sobresaltos.
Adapto los ejercicios básicos del método a personas con dolencias crónicas, problemas de columna, molestias en articulaciones como cadera o rodilla, o dolores en general. Una vez terminada la etapa de rehabilitación, podemos empezar con las clases.
Las sesiones sobre la colchoneta son muy beneficiosas: iremos ganando movilidad, fuerza, flexibilidad, coordinación y estabilidad con un trabajo suave y coordinado, poniendo atención en la respiración y la postura de cada ejercicio.
Cada cuerpo es diferente, pero con constancia, trabajo y disfrute las sesiones no tardan en dar fruto.
«En diez sesiones notarás la diferencia, en veinte podrás verla y en treinta tu cuerpo habrá cambiado por completo.»